Tribuna Abierta – Neurodidáctica y enseñanza virtual



Hace ya algunos años, no importa si muchos o pocos, dijo el inolvidable Pablo Neruda “por todas las esquinas de la Tierra se entra al conocimiento”. Estos días, inolvidables como el poeta, nos han enseñado que es cierto que el conocimiento puede llegar desde y hasta muchos entornos, tanto los más obvios como los más insospechados.

Junto con retos grandes e interesantes, el Covid-19 nos ha traído grandes oportunidades para redimensionar la dinámica de enseñar, edificar y preparar futuras generaciones. Una de estas grandes oportunidades es la de implementar los múltiples beneficios de la Neurodidáctica, que es una apasionante disciplina que ofrece valiosas herramientas para enseñar desde el conocimiento del cerebro y forma parte de esa gran revolución mundial que hay en la educación.

Esta revolución ha tenido lugar, especialmente, desde los años ’90 del siglo XX que, como se puede leer en varias publicaciones, han sido llamados la década del cerebro. Las herramientas de la Neurodidáctica permiten aplicar los grandes logros de la Neuroeducación, que es la unión de los aportes realizados por las Ciencias Pedagógicas, las Neurociencias, las Ciencias del Lenguaje y la Psicología, al proceso de enseñanza-aprendizaje.

En este contexto de enseñanza virtual, una de las claves de la Neurodidáctica adquiere un valor especial: el aprendizaje multisensorial, consistente en que el cerebro (en este caso, el del estudiante) recibe informaciones por varias vías. Cada una de estas vías, aporta ciertos volúmenes de información sensorial que va directamente al cerebro, siendo más específico, al Sistema Límbico, donde es recibida toda esta información y, luego de ser procesada, es traducida en emociones, que le permiten al cerebro del estudiante aprender más y mejor.

Una forma de estimular el aprendizaje multisensorial en el aula virtual, es cuando el profesor enriquece su clase con un video, así son varios los sentidos del estudiante que están siendo activados: el auditivo, porque debe procesar los contenidos transmitidos mediante la voz del profesor y los sonidos del video; el visual, porque debe observar el video para detectar lo que el profesor le había explicado; kinestésico, porque debe escribir en un teclado o tomar un lápiz para poder plasmar las respuestas solicitadas por el profesor en sus instrucciones.

Otra forma es mediante el uso de herramientas como canva y/o power point por el profesor, ya que activan, al igual que un recurso audiovisual como el video, varias áreas muy importantes del cerebro del alumno, todas al mismo tiempo.

Este aprendizaje también es estimulado cuando los alumnos leen en voz alta un libro físico en el proceso de la enseñanza virtual. Aquí tiene lugar, como explica el destacado neurocientífico francés Stanislas Dehaene (2015), el pasaje de las letras a los sonidos y de las letras a los significados. Todo esto, con su correspondiente activación multisensorial: se implican varios sentidos a la vez, hablamos del visual, el kinestésico al tocar el libro; y el sentido propioceptivo, que le permite al cerebro conocer exactamente qué hace cada músculo del cuerpo en un momento determinado, entiéndase, los músculos implicados en el proceso de lectura al mover los brazos y manos para manipular el libro, y la lengua para realizar los movimientos propios de cada fonema.

Nuestro cerebro continúa siendo un hermoso misterio, una caja llena de sorpresas por descubrir. Gracias a Dios ya se han descubierto muchas; cada una de ellas es una valiosa herramienta en las manos del maestro que, día a día, continúa fabricando el edificio interminable del conocimiento.